
La Xunta ha cerrado un albergue de animales en el que se hacinaban ejemplares muertos sin enterrar y otros 200 enfermos, entre perros y gatos. Lo curioso del caso es que, en teoría, era una protectora de animales y plantas llamada San Antonio Abad.
Según declaraciones del nuevo y recién estrenado alcalde de Coruña, Javier Losada, parece que el Gobierno Local seguía desde hace tiempo el caso «con preocupación». Tanta preocupación que el hecho era conocido por todas las instituciones y nadie hizo absolutamente nada. Sólo con la denuncia de APA-Fauco (Asociación Protectora de Animales Fauna Coruña) se logró que la Xunta tomara cartas en este asunto.
Por cierto, otra cosa que me parece vergonzosa es la falta de atención que se le ha prestado al asunto. De hecho yo me enteré ayer cuando me lo contaron en el curro. No lo he visto ni en prensa ni, mucho menos, en televisión. Tanto es así, que me ha costado Dios y ayuda hacerme con algo de información en internet. Sólo he encontrado unas reseñas, sin meterse demasiado en el asunto, en La Voz de Galicia (1 y 2) y La Opinión (1, 2 y 3).
En fin, lo dicho. Cuánto hijo de puta.






