
¿Quién no recuerda a Robin Hood? Ese héroe con mayas verdes y un gorro un tanto ridículo convertido en paladín de las causas perdidas que robaba a los ricos para repartir el botín entre los más necesitados. Siempre hacíendole la vida imposible al tirano que sangraba a sus súbditos con impuestos abusivos que no podían pagar.
Qué tiempos, eh.
Pues parece que no ha cambiado tanto la historia. Sólo que ahora sólo tenemos al tirano. Os cuento.
El Taller Cultural de Fuentepelayo cuenta con un grupo teatral compuesto por muchachos con discapacidad psíquica. Desde hace unos 25 años representan obras de varios autores, tanto clásicos como contemporáneos, por varias locacalidades de la provincia de Segovia. La entrada es gratuita porque es sin ánimo de lucro. Es lo que se llama actuar “por amor al arte”.
Pues bien, desde 2001 la SGAE les reclama 518 euros por derechos de autor. Esgrimen como argumento que están usando los títulos de obras con copyright. Y eso, lo sabe todo el mundo, está feo. Muy feo. Seguro que los autores les llamaron explícitamente para pedirles que tomaran cartas en el asunto.
En fin, al ver que los responsables de tamaño ultraje, no sólo no pagaban lo que era de ley, sino que ofrecían excusas del tipo que el argumento de las obras había sido retocado para adaptarlo a las características de los actores; la SGAE se puso seria y les envió un requerimiento judicial.
Al recibir este, la deuda fue satisfecha y se acabó el asunto. La SGAE retiró el requerimiento y el Taller de Fuentepelayo pagó resligiosamente los 518 euros.
Voy a coger las Páginas Amarillas, por la H a ver si encuentro a Robin Hood.