José Luis Roberto Navarro es un hombre emprendedor. De los que ayudan a levantar esta nación llamada España. Posee una empresa de seguridad (Levantina de Seguridad, S.A.), preside la Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne (ANELA), promueve combates de «valetudo», es fundador del partido fascista Plataforma España 2000 y fue también el fundador en los 90 del grupo «Acción Radical», formación que participó en 1993 en el asesinato a puñaladas del nacionalista valenciano Guillem Agulló.
Además de todo lo anterior, parece que el señor Roberto Navarro también tiene buenos amigos. Como por ejemplo el ex-presidente de la Generalitat Valenciana, ex-ministro de trabajo y portavoz del PP, Eduardo Zaplana.
Según leo en Rebelión y en elplural.com, la Generalitat Valeciana adjudicó, al menos, 18 contratos a la empresa «Levantina de Seguridad, S.A.» durante los años 1999 y 2004. En la mayoría de los casos, para actividades de vigilancia en diversos centros públicos como, por ejemplo, la Consellería de Cultura, Educación y Deporte, la de Sanidad, la de Bienestar Social, la de Agricultura, Pesca y Alimentación, o la de Justicia y Administraciones Públicas.
La adjudicación de dichos contratos por parte de la Generalitat Valenciana ronda el valor de casi seis millones de euros (mil millones de pesetas).
Pero esta bonita relación no queda aquí. El Instituto Valenciano de Seguridad Pública (Ivasp) subvencionó unos cursillos de defensa personal para policías en el club de lucha Chute Boxe propiedad de José Luis Roberto. Se da la circunstancia de que, sobre las actuaciones del personal de esta empresa de seguridad privada pesan un sinfín de denuncias por extralimitaciones, abusos y agresiones.
En 2004 figura el último contrato, la vigilancia del Teatro Romano de Sagunto. Desde entonces no existe documentación que acredite contratos entre ambas partes. No conviene llamar demasiado la atención ¿o sí? Total, ¿qué más da? ¿Va a pasar algo?