Así es, parafraseando a la odiosa canción del grupo The Buggles, me cago públicamente en los Photostocks o bancos de imagen (Getty, Corbis…). Bueno quizá sea demasiado vehemente lo de cagarme en plan genérico así que puntualizaré. Me cago en los creativos que usan y abusan de los bancos de imagen por culpa de clientes sin visión de futuro y un cohete en el culo. Así mejor.
Para el que no lo sepa un banco de imagen viene siendo un sitio donde pones «Primer plano de niño con piruleta mirando a cámara en plan inocente con nubes al fondo formando un halo angelical«, le das a buscar y listo. Tienes esa foto. Además una fotaza. Y entonces ¿cuál es el problema? Os preguntaréis. Pues el problema es que te pueden pasar cosas así. Porque la foto está para ti pero también para todo el mundo. Con los problemas que eso suele dar.
En una reflexión algo más profunda, uno llega a la conclusión concluyente de que puede que el problema no sea tanto de los bancos de imagen sino del tipo de mundo en el que vivimos. Ahora se valora sobre todo la rapidez. El cliente te encarga un trabajo sin tiempo para pensar. Entonces vas raudo y veloz a solucionar el marrón. En un tiempo no tan lejano, aunque lo parezca, los fotógrafos vivían en simbiosis con las agencias y sus creativos. Había reuniones en las que se bocetaba la idea. Había más reuniones en las que se presentaba la idea al cliente. Y al final, se hacían las fotos específicas para ese trabajo.
Ahora es otra cosa. El cliente se ha acostumbrado a no ver bocetos sino las cosas tal cuál van a salir. Y así no se puede. No hay margen para mejorar. Sólo se puede empeorar. Es extraño pero os juro que hay muchas veces que el boceto es mejor que lo que finalmente sale.
En fin, que me da rabia esta locura permanente. Este no pararse un momento a ver qué es lo mejor. Siempre he creído que a nadie le importaría esperar dos días si finalmente el resultado es bueno pero nadie me hace caso. Lo quieren ya y punto. Pues nada, que se jodan si luego ven al niño angelical anunciando al mismo tiempo un yogur, unas vacaciones, un helado y no sé cuántas cosas más.
Bleh.