
Ahí está. Una entrada al cine por 625 pesetas de finales de noviembre de 2001 (un mes y poco antes de la llegada del euro).
Aún recuerdo que, en esa época, me parecía caro de cojones. Quién me iba a decir que ahora ir al cine (dos entradas, cocacola y palomitas tamaño infantil) me iba a salir por casi 3000 pelas. Que se dice pronto. Y luego andan diciendo que hay que ser legal. Podrían empezar ellos siéndolo.
Por cierto, ya he vuelto.